6 jun. 2009

Svankmajer.

Siempre he sentido un orgullo por mi edad; me fascina el simple hecho de que los años pasen y se manifieste en mi piel. Ojalá que la edad no sólo se manifestará en mi epidermis sino también en mis pensamientos y en la manera en cómo me desenvuelvo en esta vida que todos los días cambia. Quizás, con los años mis habilidades podrán perfeccionarse mientras trabajo en ellas.


Jan Svankmajer es un personaje que ha logrado la perfección a través de su trabajo. Poco se sabe acerca de su vida, pero, realmente no es necesario saberlo cuando se comunica con el espectador a través de sus obras. Su carrera inició a mediados de la década de los ‘60 con un cortometraje denominado “The last trick” que es una visualización a lo que presentaría en los próximos años. Los elementos que se incluyen en éste primer cortometraje son los mismos que conforman gran parte de su trabajo. Svankmajer es un amante de las texturas; en la mayoría de sus cortos se podrá ver elementos principales como la madera, el metal, y la plastilina. Cuando Svankmajer junta estos elementos logra que el espectador se sienta fascinado y al mismo tiempo, horrorizado cuando objetos inertes cobran vida.


En 1965 presenta “Game with stones”, un corto donde Svankmajer continua presentando la lucha entre objetos. Las texturas ásperas es un elemento principal en este corto; un montón de piedras que caen repetidamente mezclándose y obteniendo resultados azarosamente. Podría ser que esto suene demasiado sencillo si se toma desde una perspectiva superficial, pero previamente en “The last trick” Svankmajer presenta una característica determinante que es pieza fundamental para comprender la filosofía que transmite este director: el mecanicismo.


Svankmajer le brinda al espectador la oportunidad de realizar una introspección sobre los ciclos en que está regida la vida; esos ciclos que se repiten generaciones tras generaciones y que forman parte de la humanidad.


Svankmajer tiene más de 40 años de trayectoria; 30 años realizando cortometrajes y los años restantes haciendo largometrajes. Es interesante que hayan pasado tantos años realizando cortometrajes y haya pasado tanto tiempo para que realizara su primer largometraje. Quizás algunas películas o algunas manifestaciones artísticas -mejor dicho- no necesitan más de 90 minutos para que el espectador lo aprecié como comúnmente hacen la mayoría de los directores.

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